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Cosas nuestras
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Cerrado por vacaciones
Este mes algunos colaboradores de CosasDeCine están de vacaciones y otros simplemente tenemos el cerebro apagado o fuera de cobertura, pero lo que Víctor de la Torre tiene que decir sobre el verano y sus consecuencias es algo que seguramente firmarían muchos redactores de nuestra revista... claro que ya se sabe eso de que nunca llueve a gusto de todos. Ya ajustaremos cuentas, ya.
Por CosasDeCine.COM
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Análisis
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Funny Games (1997-2008): no menospreciéis la importancia del resentimiento
Diez años después de que la exhibición de Funny Games (íd. 1997) en el Festival de Cannes suscitase un escándalo que incluyó el abandono de una de las proyecciones por parte de Wim Wenders y otros espectadores, su director, Michael Haneke, nos brinda un remake literalmente idéntico a aquella reflexión sobre la violencia en el audiovisual que ya constituye, se piense lo que se piense sobre ella, uno de los hitos fílmicos de la pasada década. Esta peculiar nueva versión, protagonizada por la estrella de Hollywood Naomi Watts, ha sido recibida con educado respeto o con simple indiferencia; pero, en cualquiera de los casos, con un generalizado automatismo analítico que, irónicamente, también parece haber clonado sin variar una coma lo escrito en su momento para abordar el film original. ¿Es lo único que merece la apuesta del cineasta austriaco?
Por Diego Salgado
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Análisis
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Lo que Hollywood no le cuenta sobre las relaciones de pareja
Secretary (íd. Steven Shainberg. 2002), aunque avalada por el Sundance Film Festival, no es solo el enésimo título de corte indie que busca la complicidad de ese espectador que lo mismo se traga una exposición de fotografía urbana, que una muestra de body-art o la última producción surcoreana. Más allá de su recubrimiento de incorrección política, esta película nos habla de la mecánica de las relaciones de pareja incidiendo en aspectos raramente tratados.
Por Rosendo Chas
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Análisis
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Pastilla azul, pastilla roja: realidades de la crítica y del cine a principios del siglo XXI
¿Qué mejor época que el verano, tan pródigo en cine espectacular y en reseñas sobrepasadas por las circunstancias, para reflexionar en torno a la labor crítica y su relación con el cine popular? Tras una primera parte en la que intentaremos determinar cuánto hay de real en la actividad de escribir sobre cine, nos emplearemos a fondo con cuatro ejemplos de blockbusters estrenados hace dos años que, en nuestra opinión, forzaban una mirada analítica más allá de lugares comunes y viejos modelos; es decir, obligaban a repensar la relación entre el crítico y un tipo de películas que suele desdeñar y que, posiblemente, se hallan más ligadas al presente que los escritos elitistas o perezosos que pretenden menospreciar sus valores apelando a dogmas ya sin ningún contacto con la realidad.
Por Diego Salgado
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Análisis
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La muerte del Sr. Lazarescu: Jo, ¡qué noche!
Aunque el cartel promocional norteamericano rece como eslogan “The Most Acclaimed Comedy of the Year”, la producción rumana La muerte del Sr. Lazarescu (Moartea domnului Lazarescu. Cristi Puiu, 2005) no tiene maldita la gracia; propicia como mucho una tímida media sonrisa situada entre la pena y la indignación. Su director, hipocondríaco confeso y pintor antes que cineasta, realiza con su segundo largometraje un inquietante tratado humanista sobre el dolor y la indefensión de un paciente, el señor Lazarescu (Ion Fiscuteanu) del título, en la confortable Europa de nuestros días. A través de él y Mioara (Luminita Gheorghiu), la resignada enfermera de urgencias que lo acompaña en todo momento —excelentes ambos en sus respectivos papeles—, seremos testigos de esta desasosegante aventura hospitalaria localizada en una fría y espectral Bucarest.
Por Óscar Pablos
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Crítica
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El Caballero Oscuro: metástasis narrativa
Aunque la histeria que ha generado entre los internautas y la brutal campaña publicitaria recomiendan prevención a la hora de juzgarla, no cabe duda de que El Caballero Oscuro (The Dark Knight. 2008) resulta una propuesta extremadamente ambiciosa. Con razones, hay quien la considera ya una de las mejores películas jamás producidas a partir de un cómic. Lo mismo cabría decir de su condición de secuela: el planteamiento del quinto largometraje de Christopher Nolan no sigue, como es habitual, una evolución continuista a partir de Batman Begins sino, por al contrario, una senda deconstructiva, haciendo del caos el leitmotiv básico de la narración.
Por Diego Salgado
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Crítica
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WALL-E: Yo, robot
Año 1964. Chuck Jones afirma: “Una gran animación es la que te permite quitar el sonido y aun así comprender lo que está sucediendo”. Año 1994. John Lasseter rememora sus palabras y añade: “Una gran animación demuestra la habilidad del artista para, en un breve lapso de tiempo y sin necesidad de diálogos, construir personajes realmente memorables”. Año 2008. Wall-E viene a confirmar lo dicho por Jones y a corroborar la opinión de Lasseter de la mejor y más conveniente forma posible: sin pronunciar una sola palabra.
Por Beth Killian
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Crítica
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“Sueños del desierto”: un poema atrapado en la frontera
De nuevo la magra cartelera estival constituye una auténtica trampa para escapistas y desahuciados de fin de semana, sumidos en un aislamiento coyuntural propicio para encuentros en la tercera fase, pero que, rendidos ante la espera, recaen una y otra vez en las apuestas seguras de los circuitos de V.O.. En el presente número analizamos una cuyo título que parece evocar ese estado de ánimo, Sueños del desierto, esperando abrir, partiendo de un visionado que aventuramos insatisfactorio, una brecha de reflexión acerca de los mecanismos subyacentes tras la política de las distribuidoras y el triunfo del inconsciente colectivo.
Por Álvaro Peña
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Crítica
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Estoy pirada, por lo demás bien.
El último trabajo del prestigioso director coreano Park Chan-wook ha supuesto, a tenor de las opiniones mayoritariamente vertidas por la crítica especializada, una abrupta ruptura con las constantes de su emblemática “trilogía de la venganza”, optando en esta ocasión por una comedia atípica con el fascinante universo de la enfermedad mental como hilo conductor de una historia que, en contra de lo que pudiera parecer a simple vista, presenta no pocos puntos de conexión con sus películas precedentes.
Por Víctor de la Torre
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Crítica
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Violencia, amor, ¿libre albedrío?: Der Freie Wille
Pese a que al parecer fue adquirida por Cameo hace ya dos años para su distribución en España —tras su comentada programación en la LVI edición de la Berlinale (donde se le concedió a su protagonista, coguionista y coproductor, Jürgen Vogel, un Oso de Plata a la mejor contribución artística) y en la octava edición del Festival de Cine Alemán en Madrid—, ‘Der Freie Wille’ [El Libre Albedrío] sigue inédita en nuestro país, tanto en salas como en DVD. No nos sorprende, aun teniendo en cuenta la creciente presencia de producciones germanas en nuestras pantallas, porque el tercer largometraje de Matthias Glasner tiene poca relación con la mayoritaria línea bienpensante, humanista, de aquella cinematografía, representada por directores como Faith Akin o Florian Henckel von Donnersmarch.
Por Diego Salgado
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De qué me suena
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Peter Sarsgaard: la dignidad del secundario virtuoso
El actor norteamericano Peter Sarsgaard cae bien, bastante bien. Será porque no es el típico actor rompetaquillas pagado de si mismo, ni tampoco el atractivo galán endiosado que enamora a todo/as. En cambio, Peter contiene magnetismo a raudales —el carisma se lo dejaremos para Will Smith o Antonio Banderas—, fuerza interior fruta y una inteligente capacidad para elegir papeles de muy diferente calibre más allá del cheque nominativo. Alterna como nadie el cine comercial con el cine alejado de las majors, y su compromiso con la industria parecen estar marcado más por un reto profesional que por el fatuo reconocimiento mediático, ese que estropea la carrera de prometedoras figuras arrastradas por el fango de la hiedra Hollywood a lo Lindsay Lohan —su muerte prematura, cinematográficamente hablando, tuvo lugar cuando estrenó la execrable I Know Who Killed Me (Chris Sivertson, 2007)—.
Por Óscar Pablos
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De libro
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Monster Show: una historia cultural del horror
Quince años después de su aparición en Estados Unidos, se publica en España uno de esos libros canónicos sobre cine cuya lectura, a pesar de algunas pegas de relativa importancia, hace justicia a la fama que le precedía. Escrito por David J. Skal, “Monster Show” no es tanto una (otra) historia del cine de terror, como un repaso a los condicionantes socioculturales que han forjado el género. Como señala acertadamente la contraportada del volumen, la intención de Skal ha pasado por “plantear la hipótesis de que la ficción de terror ha cumplido siempre la función de recrear como inconsciente metáfora los principales traumas y obsesiones sociales”.
Por Diego Salgado
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quiZine
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Un verano de cine
En un estío dominado como pocos por el cine de alto presupuesto, aunque con espacio para alguna que otra joya minoritaria, ¿qué mejor quiz que uno con el que podáis comprobar hasta qué punto conocéis los entresijos de esas películas sobre las que luego estar debatiendo en una terracita hasta altas horas de la madrugada?
Por CosasDeCine.COM
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