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Philip K. Dick como excusa: Next
Por Diego Salgado

Flamante versión de un escrito de Philip K. Dick, Next (íd. Lee Tamahori, 2007) dará alas a quienes, como lectores asiduos de ciencia-ficción, abominan del cine como medio apropiado para dar cuenta de las inquietudes y las maravillas que el género desborda en su vertiente literaria. Y eso que Dick ha tenido suerte. De las ocho adaptaciones de su obra que hemos podido ver merecen destacarse al menos tres: Blade Runner (íd. Ridley Scott, 1982), Desafío Total (Total Recall. Paul Verhoeven, 1990) y Minority Report (íd. Steven Spielberg, 2002). Next en cambio forma parte del gran pelotón de proyectos fílmicos que explotan la ciencia-ficción para facturar entretenimientos de nulo calado.


De izquierda a derecha y de arriba abajo: el héroe (Nicolas Cage); la chica (Jessica Biel); la agente de la ley (Julianne Moore); y uno de los malos (Nicolas Pajon), que ostentan varias nacionalidades (salvo la norteamericana, claro). Con esto, mucha pólvora y algunos efectos especiales, se confecciona un “entretenimiento”

 

I.

Contaba Dick en 1978 que El Hombre Dorado (The Golden Man. 1953), el relato en que se basa Next, no tuvo cabida en la revista Analog porque el responsable de la publicación, John Campbell Jr., consideró que pese a tratar un tema de moda en la época, las mutaciones y sus posibles repercusiones sociales, lo hacía a través de un protagonista cuyos poderes resultaban perjudiciales para los humanos. Campbell Jr. consideraba casi obligado presentar a los mutantes como líderes “que conducirían a la humanidad hacia un estadio superior de la existencia”[1].

Desde luego, el hombre dorado que da título al relato (publicado finalmente por If en abril de 1954) está lejos de ser un modelo a seguir. Su apariencia “increíblemente hermosa, como la de un dios en la tierra”, coronada por una crin dorada, oculta un cerebro sin lóbulo frontal, por lo que los investigadores terminan catalogándole como “un animal que actúa por reflejos”, aunque con una insólita facultad: la de anticipar lo que va a suceder en un periodo de diez a treinta minutos. Las intenciones de la criatura no son malévolas; pero con la ventaja que le da poder evaluar las muchas alternativas del futuro próximo, y con su irresistible atractivo para las mujeres, quienes intentan darle caza comprenden que “estamos acabados como especie. Es evidente cual de las dos tendencias dominará a la otra. Y no será la nuestra”.

 

Como ya es habitual en los thrillers de hoy, por Next circulan numerosas imágenes reproducidas a través de avanzados medios de espionaje y difusión. La estrategia permite a los personajes averiguar cualquier cosa y aporta una credibilidad momentánea a las situaciones más absurdas

La amoralidad y el pesimismo de El Hombre Dorado iban en contra, según afirma Dick con agudeza, de la autocomplacencia y las fantasías de superioridad que albergaba gran parte de los lectores: “las personas que protestaron tras la publicación del relato en If imaginaban en secreto ser ellos mismos manifestaciones incipientes de ese tipo de mutantes bondadosos, sabios y superinteligentes que guiarían a los estúpidos (o sea, todos los demás) a la Tierra Prometida”. Semejante consideración podría extenderse sin problemas no ya al disfrute mayoritario de experiencias culturales o recreativas; también a los comportamientos cotidianos y a nuestras relaciones con los demás. Siendo el rasgo distintivo más noble de los seres humanos su capacidad para cuestionar a través de la razón los órdenes establecidos sin su participación por la naturaleza, la sociedad y los instintos, resulta desolador comprobar a diario como las conductas son guiadas abrumadoramente, a costa del pensamiento crítico, por deseos de gratificación, seguridad y autoestima.

Puede parecer que nos alejamos del tema que nos ocupa, la reseña de una película. Por el contrario, estamos calando en el núcleo de la estafa que constituye Next. Mientras Dick se batía con sus demonios y los ajenos experimentando “el estremecimiento de los buscadores de la verdad”[2] y ampliando los horizontes de la sf clásica a través de lo que se denominó ficción especulativa, con las obligaciones intelectuales para el lector que ello implicaba, los responsables de Next, con Nicolas Cage a la cabeza como estrella y co-productor, han optado por un espectáculo tan pobre a nivel argumental y formal que presupone el descerebramiento cómplice del espectador. Y hubieran sido muy libres de gestarlo (obviando las responsabilidades que se derivan de la libertad de expresión y la creación artística) de haber partido de una idea original. Ahora bien, recoger el testigo de un autor venerado y de tirón comercial entre los aficionados y luego arrojarlo, pringado de palomitas y sirope, a la oscuridad de los multicines de extrarradio para satisfacción de esa turba afásica que algunos llaman “gran público”, es un crimen cometido con premeditación y alevosía que merece la debida respuesta.

 

La realización de Lee Tamahori tan solo presenta algún interés en las secuencias que retratan las facultades anormales de Cris Johnson

 

II.

Hace mucho que la pregunta pertinente respecto a la carrera de Nicolas Cage no es “¿cómo un ganador del Oscar al mejor actor puede encadenar tantas malas películas?”. Ni siquiera, “¿el tío que sale en este engendro tiene un Oscar?” No, la pregunta obligada hoy es, “¿será posible que este espantajo con cara de perro apaleado, peluquines astrosos y músculos alicaídos pase por actor y cobre lo que cobra?” Lo del Oscar pertenece ya a un pasado nebuloso. Pero por alguna razón, aunque haga años que no tiene un verdadero éxito de taquilla, ahí sigue Cage, cultivando su imagen real de eterno adolescente chuleta en (sub)productos llenos de motos, coches de carreras, chupas de cuero y hembras recauchutadas: Con Air: Convictos en el Aire (Con Air. Simon West, 1997), 60 Segundos (Gone in Sixty Seconds. Dominic Sena, 2000), El Motorista Fantasma (Ghost Rider. Mark Steven Johnson, 2006), Grindhouse (Q. Tarantino, R. Rodríguez, E. Roth, R. Zombie, E. Wright, 2007)...

En Next, Cage continúa su camino envanecido a la perdición autoadjudicándose ni más ni menos que el papel del hombre dorado imaginado por Philip K. Dick, claro que pasado por el tamiz del guión escrito por Jonathan Hensleigh, Gary Goldman y Paul Bernbaum; entre cuyos créditos individuales —y delatores— figuran películas marcadas por la acción machacona antes que por las complicaciones de cualquier tipo como Golpe en la Pequeña China (Big Trouble in Little China. John Carpenter, 1986), Navy Seals (íd. Lewis Teague, 1990), Jungla de Cristal III: La Venganza (Die Hard: With a Vengeance. John McTiernan, 1995), Armageddon (íd. Michael Bay, 1998) o El Castigador (The Punisher. Jonathan Hensleigh, 2004). Y, en el caso concreto de Bernbaum, incontables series televisivas.

 

El mejor momento de la película (¿el único aceptable?): Liz confiesa a Cris que ha estado a punto de traicionarle, y con ello arriesga su propia seguridad

Lo extraño es que Goldman, al menos, había sido previamente co-guionista de Desafío Total y productor ejecutivo de Minority Report, por lo que cabía esperar de él conocimiento y respeto por el trabajo de Dick, que ha descrito como "el empleo de la imaginación para intentar aportar cierto orden a un universo enloquecido [...] en un estilo que recuerda el de los poetas beat"[3]. Halagos huecos aparte, flaco favor le ha hecho Goldman a Dick al colaborar en una historia que convierte a una bestia superevolucionada en un tipo llamado Cris Johnson (Cage), un simple mago de Las Vegas a quien una agente del FBI (Julianne Moore, en la línea machorra de Hannibal y Children of Men), conocedora de su capacidad para ver hasta dos minutos en el futuro, quiere reclutar para que localice un artefacto nuclear a punto de explotar en Los Ángeles.

Ya el punto de partida induce al desaliento. Pero al fin y al cabo Desafío Total y Minority Report tampoco calcaban los relatos —en ambos casos, como en Next, eran obligatorios los cambios aunque sólo fuese por la breve extensión de los originales— y solventaban la papeleta al resguardar las ideas de fondo y contar con realizadores de primer orden. En Next todo lo que sigue a la premisa descrita es absurdo, cuando no sencillamente cutre. La agente Ferris (Moore) se presenta directamente a Johnson comentándole: “Mire, no sabemos cómo ni por qué, pero unos terroristas de variadas nacionalidades van a detonar una bomba atómica en Los Ángeles y necesitamos sus habilidades adivinatorias, que vete a saber cómo hemos descubierto”. Johnson se encoge de hombros y responde: “No, gracias, no creo que pueda ayudarles, estoy ocupado”. Y Ferris se va…

¿Cuáles son las ocupaciones de Johnson? Pues más que nada, ligarse a una Jessica Biel tan radiante como errada en la elección de papeles. Next discurre así durante veinte minutos en forma de comedia romántica especialmente empalagosa, con ecos incluso de Atrapado en el Tiempo (Groundhog Day. Harold Ramis, 1993), a mayor gloria de Cage y su peluquín. Hasta que —privilegios del productor— logra acostarse con una actriz veinte años más joven que él. Es entonces cuando da comienzo (y sólo queda una hora para que acabe) una película consistente en una sucesión de interminables escenas de tiros y carreras —los terroristas franco/alemanes/soviético/armenios también saben (?) de los poderes de Johnson y deciden eliminarlo—, aliñadas con unos efectos visuales paupérrimos; deducciones risibles a través de la información (??) aportada por televisiones, monitores, cámaras y prismáticos; y un alucinante desenlace, cumplidos por los pelos noventa minutos, que incita a pedir en taquilla el libro de reclamaciones.

 

La película desvirtúa los elementos fantásticos presentes en el relato de Philip K. Dick a favor de la acción y unos mediocres efectos visuales

En cuanto a la dirección de Lee Tamahori —a quien salió bien El Desafío (The Edge. 1997) gracias al impecable guión de David Mamet, y de quien conviene olvidar antecedentes penales como Muere Otro Día (Die Another Day. 2002) y xXx 2: Estado de Emergencia (xXx: State of the Union. 2005)— evidencia su vulgaridad transcurridos apenas tres minutos de película, con la presentación de la Ciudad del Juego como si nos hallásemos en un capítulo de CSI. Su estilo respira el mismo efectismo de rastrillo a lo largo de toda la película salvo, quizás, en lo referido a la plasmación de los poderes de Cris.

Cualquier otro aspecto fantacientífico brilla por su ausencia.

Next, en definitiva, es una cinta de ínfimas aspiraciones artísticas, hecha a medida del peor espectador posible, ese al que basta hora y media de ruido y furia contada por un imbécil para cubrir el expediente entre la cervecita con los colegas y la mamada de la Juani. Ese que rige el triste devenir del cine comercial de hoy y que conforma la asfixiante realidad que Dick quiso subvertir. El autor de Ubik y El Hombre en el Castillo declaraba dos años antes de morir: "tendrían que matarme e instalarme en el asiento de mi coche con una sonrisa pintada en la cara para conseguir que me acercase a Hollywood"[4]. No podía pensar que eso era, metafóricamente, lo que iba a hacer gente sin escrúpulos como la que ha producido Next.

 

¿Salvar ocho millones de vidas humanas o jugar a las prendas con Jessica Biel? Nic lo tiene clarísimo. ¡Para eso es el productor!

 


NOTAS

[1] (volver) El Padre-Cosa (Cuentos Completos III). Philip K. Dick. Edición española: Martínez Roca, 1992.

[2] (volver) Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos. Philip K. Dick 1928-1982. Emmanuel Carrère. Edición española: Minotauro.

[3] (volver) Philip K. Dick·s dark dreams still fodder for films. Sean Axmaker. 26/06/02. The Seattle Post Intelligencer. Ver artículo.

[4] (volver) Declaraciones efectuadas en 1980 y recogidas en el artículo His Dark Vision of the Future Is Now. Richard Corliss. 24/06/02. Time.


TITULO: Next
TITULO ORIGINAL: Next
AÑO DE PRODUCCIÓN: 2007
NACIONALIDAD: Estados Unidos
DURACIÓN: 96 minutos
DIRECCIÓN: Lee Tamahori
GUIÓN: Jonathan Hensleigh, Gary Goldman y Paul Bernbaum, a partir de un relato de Philip K. Dick
PRODUCCIÓN: Nicolas Cage, Gary Goldman, Ben Waisbren, Arne Schmidt, Todd Garner, Norman Golightly, Graham King, Debra James y Jason Koornick (Virtual Studios, Revolution Studios, Saturn Films, Initial Entertainment Group, Eyetronic USA)
MONTAJE: Christian Wagner
FOTOGRAFÍA: David Tattersall (c)
MÚSICA ORIGINAL: Mark Isham
DISEÑO DE PRODUCCIÓN: William Sandell
DISEÑO DE VESTUARIO: Sanja Milkovic Hays
REPARTO: Nicolas Cage (Cris Johnson/Frank Cadillac), Jessica Biel (Liz Cooper), Julianne Moore (Agente Callie Ferris), Thomas Kretschmann (Sr. Smith), Tory Kittles (Agente Cavanaugh), José Zúñiga (Jefe de Seguridad Roybal), Jason Butler Harner (Jeff Baines), Michael Trucco (Kendal), Nicolas Pajon (Sr. Verde), Laetitia Danielle (Sra. Marrón)
ESTRENO CINEMATOGRÁFICO EN ESPAÑA: 20 de julio de 2007

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