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Lo mejor y lo peor de 2009 (última entrega) |
En esta tercera y última entrega os ofrecemos el resultado de las votaciones y una valoración de las mismas. Os animamos a que nos contéis vuestra opinión sobre las películas que hemos votado y sobre las que no hemos votado y echáis en falta en este recuento. Muchas gracias a todos los que habéis participado este año.
MEJORES (TOTAL: 46)
GANADORAS: El luchador y Malditos bastardos (8 votos)
6 votos: Anticristo, Enemigos públicos y Paranoid Park
4 votos: Arrástrame al infierno, El curioso caso de Benjamin Button, Ponyo
3 votos: Avatar, La clase, Déjame entrar
2 votos: Cuscus, El desafío: Frost contra Nixon, Donde viven los monstruos, Import/export, Los límites del control, Moon, Señales del futuro, Tetro, Up, Yuki y Nina
PEORES (TOTAL: 65)
GANADORAS: 7 minutos, Los abrazos rotos, Mapa de los sonidos de Tokio, Mentiras y gordas, Slumdog Millionaire, Transformers: la venganza de los caídos (4 votos)
3 votos: Un conejo sin orejas, Luna nueva
2 votos: Ágora, Angeles y demonios, El erizo, Gordos, No-Do, Paisito, Radio encubierta, Terminator Salvation, Tetro, X-Men orígenes: Lobezno
Una de las principales peculiaridades de esta publicación es la de que para nosotros el consenso es como un animal mitológico. Este pasado año sin ir más lejos ha habido entre nosotros quien le ha puesto buena nota a Los abrazos rotos (Pedro Almodóvar, 2009) y ha habido también quien la ha puesto a caer de un burro, unos han elevado a los altares El curioso caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button. David Fincher, 2008) y otros hemos intentado defenestrarla por activa y por pasiva. Así somos: discordantes.
A pesar de lo anterior, en 2008 los cinco individuos que coordinamos esta publicación estuvimos de acuerdo en que la mejor película había sido Pozos de ambición (There Will Be Blood. Paul Thomas Anderson, 2007) –también lo estuvieron algunos de nuestros colaboradores habituales–. En 2006 la votación no fue unánime para Grizzly Man (síd. Werner Herzog, 2005) y en 2007 tampoco para Promesas del Este (Eastern Promises. David Cronenberg, 2007), pero en la de Thomas Anderson sí estuvimos de acuerdo. Pues bien, a pesar de que este ha sido un año especialmente movidito en nuestra casa, con encarnizadas batallas dialécticas sobre esta o aquella película, cual sería mi sorpresa al comprobar que una vez más, contra todo pronóstico, nos hemos puesto de acuerdo a la hora de la verdad. Pero al igual que en Hollywood todo tiene que ir a más y por eso este año no nos hemos puesto de acuerdo en un títulos sino en dos: El luchador (The Wrestler. Darren Aronofsky) y Malditos bastardos (Inglourious Basterds. Quentin Tarantino, 2009). De un total de diez votantes, hemos coincidido nada menos que ocho. Pero es que el segundo puesto de nuestra lista de lo mejor lo comparten tres películas, cada una con seis votos: Anticristo (Antichrist. Lars Von Trier, 2009), Enemigos públicos (Public Enemies. Michael Mann) y Paranoid Park (íd. Gus Van Sant).
Esta votación será recordada en los anales de la publicación como el año del consenso –porque verán a continuación que si nos hemos puesto de acuerdo en lo bueno, en lo malo aún más–. ¿Pero qué significa esto? Porque dependiendo de a quién le preguntes es buena o mala señal. Hay quien por ejemplo señala que si nos hemos puesto tan de acuerdo es porque había poco que ver, que el resto de las películas estrenadas este año no merecían la pena y que la lista de las mejores era obvia por descarte. Otros piensan más bien lo contrario, que la década de los nada ha cerrado con una de las mejores cosechas que se habían visto desde hacía mucho y que elegir las mejores entre tanto peliculón ha sido más difícil que nunca.
Lo indudable es que 2009 ha devuelto a Sam Raimi su buen nombre –con la hilarante y por momentos terrorífica Arrástrame al infierno (Drag Me To Hell)–, hemos descubierto otro tesoro de Hayao Miyazaki que nos ha devuelto por un momento la inocencia –Ponyo en el acantilado (Gake no Ue no Ponyo)–, hemos asistido con expectación al regreso de uno de los maestros del cine de acción hollywodense, James Cameron –Avatar– y hemos disfrutado también de un cierto repunte de la ciencia ficción como Dios manda –me refiero por supuesto a Moon (íd. Duncan Jones) y a Señales del futuro (Knowing. Alex Proyas)–, ha sido también un año en el que, en vez de las típicas películas orientales que ponen en los multicines de versión original para modernitos, hemos visto verdaderas joyas –Yuki & Nina (íd. Nobuhiro Suwa, Hippolyte Girardot), Still Walking (Aruitemo, aruitemo. Hirokazu Koreeda, 2008) o Despedidas (Okuribito. Yojiro Takita, 2008)–, ha sido el año en que Slumdog Millionaire (íd. Danny Boyle) arrasó en los Oscar…
El año 2010 ha comenzado con Un tipo serio (A Serious Man. Joel Coen, Ethan Coen, 2009) y La cinta blanca (Das weisse Band. Michael Haneke, 2009). Con un poco de suerte en las votaciones del año que viene el consenso será aún mayor. Crucemos los dedos.
Llueve sobre mojado, reza el dicho popular -y el pegadizo estribillo de cierta canción de cuyo solista no consigo acordarme-. En fin, que pasan los años, se suceden las votaciones… y el cine español sigue siendo protagonista absoluto de los palos anuales, esos que llegan, al igual que la cuesta de Enero, tras el turrón y los calcetines de rombos. Si en el 2006 el paquete de carbón iba para El capitán Alatriste (Agustín Díaz Yanes) -ex aqueo con Los fantasmas de Goya (Milos Forman)-, en el 2007 para Caótica Ana (Julio Médem) y el pasado 2008 recaía en Los crímenes de Oxford (Alex de la Iglesia), en el recién finiquitado 2009 tenemos nada más -y nada menos- que ¡cuatro películas patrias! merecedoras de tan dudoso honor. Junto a otras dos de producción estadounidense conforman un sexteto, ciertamente revelador, de lo que no nos ha gustado a integrantes, compañeros de armas y fieles lectores, de CosasDeCine.COM.
Algunos pensarán, no sin cierta razón, que ante tamaña acumulación de celuloide hubiera sido más sensato hacer una segunda votación para obtener una única representante. De hacer procedido de esta manera no habríamos podido valorar adecuadamente la penúltima muestra de cierta tendencia, por lo demás sólidamente arraigada en la población española, de desprestigio/indiferencia hacia el cine hecho en casa; sea por su escasa calidad fílmica, sea por los prejuicios del crítico/espectador, la realidad insoslayable es que un 64% de los filmes por nosotros considerados como representativos de lo peor del año han sido producidos en España. ¿Similitudes? Escasas más allá de su procedencia. Si algo aglutina a 7 minutos (Daniela Fejerman), Los abrazos rotos (Pedro Almodóvar), Mapa de los sonidos de Tokio (Isabel Coixet) y Mentiras y gordas (Alfonso Albacete y David Menkes) sería, a vuela pluma, la irreflexiva aproximación a determinadas problemáticas de hoy día convenientemente aligeradas por el recurso a la coda cómica y el star-system televisivo (en el caso de la primera y la cuarta) vs el solipsismo autoral de aquellos que buscan ante todo proyectar su mirada, caiga quién caiga, interese a quién interese (la segunda y la tercera).
Pero no olvidemos que Hollywood también ha tenido un asiento reservado en nuestro reparto de premios. Si bien el caso de Transformers: la venganza de los caídos (Michael Bay) no puede resultar más ilustrativo de uno de los caballos de batalla habituales de la crítica; esto es, el producto de verano sobrado de presupuesto, pasado de rosca y de ideología cuando menos dudosa, la inclusión de un título de las características de Slumdog Millionaire (Danny Boyle) en el sexteto final constituye, en este mismo contexto, un auténtico acto de justicia poética: igualar al nivel de las palomitas un artefacto manufacturado con la única intención de ganar cuantos más premios mejor, apelando a la sensibilidad del espectador como medio para conseguir, a la postre, el mismo fin que cualquier blockbuster de temporada: reportar un buen fajo de billetes a todos y cada uno de sus responsables.
Así las cosas, mucho me temo que seguirá lloviendo sobre mojado. Lo contrario, empero, implica una serie de cambios de tal magnitud que un servidor, y los que me conocen saben que encajo bastante bien en la denostada categoría de optimista antropológico, ve difíciles por no decir imposibles. Para empezar, el grueso del cine español tendría que dejar de ser eso, español, y lo mismo gran parte del hollywoodiense. Pero vaya, seamos constructivos; un buen punto de partida para aquellos que se den por aludidos sería mirar unos párrafos más arriba, y recapacitar acerca de las razones por las que tanto El luchador (Darren Aronofsky) como Malditos bastardos (Quentin Tarantino) han sido elegidas, con un abrumador respaldo del 80%, como las mejores películas del 2009. Seguro que merecía la pena el esfuerzo. Al tiempo.
- Posteado en : CosasNuestras
- Autor :CosasDeCine.COM

Víctor, chapó por tu reflexión sobre el “misterio” de tanto cine español en la lista negra. Como dices, nada va a cambiar mientras no haya algo de autocrítica (y de paso, que se cierre el grifo de subvenciones), y ésta pasa por reconocer que el éxito de crítica y público de filmes como “El luchador” no se debe únicamente a la vil maquinaria de promoción americana.
Y Ros, menos mal que lo has comentado lo del cine oriental, que a mí se me pasó… dada la mínima expresión de estas conematografías que nos llega aquí, se agradece una selección de títulos más que estimulante, frente a la acomodaticia claudicación a otras tendencias de otros años.
Lo cierto es que, salvo desencuentros puntuales, en general pienso que el “consenso” está bastante presente en nuestra visión del estado de las cosas. Obviando el hecho de que el cine español, en conjunto, sigue sin levantar cabeza, todos hemos coincido en la excelente salud del estadounidense, con obras destacadas en todas las modalidades de producción.
Si se mantiene esta tendencia, y otras cinematografías siguen mostrándose tan inconsistentes (y sobredimensionadas en cuando a títulos estrenados) los próximos años serán, a buen seguro, muy similares al 2009. Haber si el 2010 nos da muchas alegrías… y menos penas.
Permitidme la siguiente pregunta: ¿Tan poco sorprendentes han sido los resultados finales que nadie tiene nada que decir? A mi me sorprende bastante, ciñéndonos a las mejores, la unanimidad generada en torno a los “Malditos bastardos” de Tarantino. Lo de “El luchador” menos, pues a fin de cuentas la cuota autoral siempre ha de estar presente, nos guste reconocerlo o no, en las votaciones a lo mejor del año.
No deja de resultarme significativo, por otra parte, que las dos ganadoras no estén incluidas en mi listado. Por más que me parezcan dos títulos excelentes, no puedo evitar pensar que tanto “Enemigos públicos” como “Paranoid Park” (number one para “Cahiers”) hubieran representado mucho mejor los valores de un 2009 espectacular en lo que a cine norteamericano se refiere. Pero vaya, 8 es más que 6. Y el consenso es lo que tiene…
Voto arriba voto abajo, tanto en las mejores como en las peores creo que ha imperado el sentido común. Lo de los académicos USA con ‘Enemigos Públicos’ sí que ha tenido delito, por ejemplo :S
Yo he de decir que me he arrepentido de no meter “La clase” entres mis diez, ha subido muchos enteros conforme ha pasado el tiempo. Además, el otro día vi “Recursos humanos” y hay que decir que este tío tiene un don para la narrativa. No me parece a la altura de los grandes manipuladores (quizás sea solo cuestión de práctica) pero es lo suficientemente elegante como para no convertir sus películas en melodramas baratos (que es lo que son la mayoría de películas con fondo social en nuestros días).