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      Crítica, Estrenos

“2012” de Roland Emmerich

“Estábamos avisados”; reza el muy ilustrativo eslogan promocional de 2012 (2009), repetido ad nauseam en pósteres, vallas publicitarias y anuncios de cine y televisión. Y si, estábamos avisados… de muchas cosas, empezando por como se las gasta Roland Emmerich cada vez que cuenta con un presupuesto a la medida de su (destrozona) manera de entender el entretenimiento cinematográfico, pero también de que la vertiente actual del subgénero de catástrofes prima la explicitud del desastre por encima del más elemental desarrollo dramático, que por lo demás no parece interesar gran cosa al espectador potencial de estos carísimos productos. Por no hablar del ¿lúcido? pragmatismo de que hacen gala los intérpretes de clase A cuando toca participar en alguno de ellos; estando informados de todos estos detalles, ¿Cómo es posible que tanta gente desconozca a estas alturas la clase de película que va a ver?

No es que el director de origen alemán sea precisamente un desconocido, no; desde que diera el salto a la primera plana de Hollywood con la muy reivindicable Stargate (1994), un entretenido homenaje a las Cult Movies de toda la vida que vale por el grueso de su filmografía anterior… y gran parte de la posterior, cada nuevo filme suyo ha venido acompañado de una estruendosa campaña de promoción, acaparando medios de comunicación como sólo su correligionario Michael Bay parece capaz de conseguir. Y la comparación no puede resultar más pertinente, pues los dos cineastas han dado sobradas muestras de conocer a la perfección el terreno que pisan, orquestando costosos espectáculos CGI que, salvo raras excepciones, han acertado de lleno en la diana de la taquilla. Así que no resulta sorprendente que ambos se hallan convertido con el paso de los años (y los éxitos) en los principales niños mimados de la industria, si bien con una importante salvedad: mientras que Bay ha tenido más respaldo a la hora de probar, al menos sobre el papel, con diversos registros genéricos, los intentos de Emmerich por salir de la destrucción pura y dura no han podido resultar, si se me permite el chiste fácil, más catastróficos: baste mencionar a vuela pluma horrores del calibre de Godzilla (1998), El patriota (2000) o la reciente 10.000 (2008) para que a uno le vuelvan los sudores fríos.

Ante la debacle artística y, en menor medida, comercial de su atropellada epopeya prehistórica, Ronald Emmerich y Harald Kloser (su compositor de cabecera y ocasional co-guionista) han tenido los reflejos suficientes para, empujados por el apocalíptico zeitgeist imperante, armar en tiempo record un desopilante espectáculo de destrucción masiva el cual, apoyado en una ominosa profecía Maya que predice el final de la civilización humana (no de la Tierra) allá por el solsticio de invierno del 2012, deja lo visto en El día de mañana (2004) a la altura de la lluvia fina. Ante la saturación visual y sonora presente en gran parte del metraje de 2012, no cabe duda de que Emmerich ha buscado filmar la experiencia cinética definitiva, esa que le asiente sólidamente en el trono fílmico que Irvin Allen dejó vacante con su desaparición. Vista la sucesión de imágenes impactantes, huelga decir que este propósito se ha logrado en gran medida, pues si de algo puede presumir su (pen)último blockbuster es de incluir varias de las set pieces catastróficas más alucinantes que se hayan visto nunca en una pantalla de cine, entre las que la desaparición de la ciudad de Los Ángeles, literalmente devorada por el hundimiento de la falla de San Andrés, sobresale por su inusitada brillantez expositiva.

Puestos a sacar pecho, en sus extenuantes 156 minutos de duración cabe hasta un guiño cómplice a La aventura del Poseidón (1972), que no parece tener otra función que abundar aún más en el carácter enciclopédico, recapitulador, de la propuesta. Si bien no seré yo el que ponga en cuestión el estatus de “madre de todas las películas de catástrofes” que 2012 se ha ganado a pulso, considero pertinente hacer la siguiente salvedad: como espectáculo total hijo de su tiempo, el filme de Roland Emmerich sacrifica el más elemental desarrollo dramático en aras de la orgía de destrucción planetaria, algo que no pasaba en El coloso en llamas (1974) y demás producciones Allen. De hecho, los personajes son aún más inexistentes que en El día de mañana (2004), donde los roles a cargo de Dennis Quaid y Jake Gyllenhall presentaban al menos un mínimo esbozo dramático. Por el contrario, en 2012 el atribulado John Cusack no para de correr de acá para allá, a la manera de un Action Hero por poderes, con la misma expresión de “¿Cómo me he metido en semejante berenjenal?” todo el rato; algo a lo que no es ajeno el mandatario encarnado por un Danny Glover tan grave y circunspecto como su homólogo Morgan Freeman en la terrible Deep Impact (1998), que ya es decir.

Así las cosas, el iluminado gurú al que pone cara un pasadísimo Woody Harrelson se convierte sin gran esfuerzo en lo más destacable de un apartado interpretativo tan monocorde y desaprovechado como cabía esperar. Sorprendente, ¿verdad? lo que uno no preveía, con franqueza, es el humor de trazo grueso que salpica varios pasajes de la película, y que insufla cierto espesor temático a la insulsa sucesión de tópicos familiares y de pareja que constituye la magra argamasa argumental entre cataclismo y cataclismo. Especial interés revisten a este respecto las entonadas humoradas a consta del orden geopolítico mundial, con estadounidenses en plan (inoperantes) salvadores del mundo libre, chinos de currantes impenitentes y europeos, con la cancillera alemana a la cabeza, relegados al estatus de convidados de piedra en el nuevo orden post-apocalipsis. Si a ello añadimos imágenes tan revulsivas como aquella en que la Casa Blanca es barrida del mapa, ante la alucinada mirada del mismísimo Presidente Wilson, por el Portaviones U.S.S. Kennedy (con no pocas lecturas, a cual más malévola) tendremos que concluir que 2012 ofrece, aparte de su modélica coherencia entre intenciones y resultados, algún que otro inesperado apunte de interés. Cosa distinta es que muchos espectadores (críticos y no tanto) hayan tenido tan presentes los desatinos anteriores de Emmerich que no hayan podido (o querido) ver los aciertos de su nueva producción; a todos ellos va dirigida la siguiente recomendación: de vez en cuando sienta bien comerse las propias palabras, dejar en casa los juicios a priori y, en resumidas cuentas, sucumbir concupiscentemente al síndrome G.I. Joe.

FICHA TÉCNICA: 2012. USA. 2009. 153 minutos. Dirección: Roland Emmerich. Guión: Roland Emmerich y Harald Kloser. Producción: Roland Emmerich, Larry J. Franco y Harald Kloder. Dirección de Fotografía: Deam Semler [c]. Diseño de Producción: Barry Chusid. Música: Harald Kloser y Thomas Wanker. Montaje: David Brenner ACE y Peter S. Elliot. Con: Jackson Curtis (John Cusack), Kate Curtis (Amanda Peet), Adrian Helmsley (Chiwetel Ejiofor), Carl Anheuser (Oliver Platt), Charlie Frost (Woody Harrelson), Presidente Thomas Wilson (Danny Glover).

SINOPSIS: Siglos atrás, los Mayas nos dejaron un calendario, con una fecha que predecía claramente el final y todo lo que ello conlleva. Desde entonces, los astrólogos la han descubierto, los numerólogos han encontrado las pautas que la predicen, los geólogos dicen que la tierra tiene los días contados; incluso los científicos de los gobiernos no pueden negar el cataclismo de proporciones épicas que espera a la tierra en 2012. Una profecía que comenzó con los Mayas ha sido contada, discutida, desglosada y examinada. En el año 2012, lo sabremos, hemos sido prevenidos.

FECHA DE ESTRENO EN ESPAÑA: 13 de Noviembre de 2009

PÁGINA OFICIAL: www.whowillsurvive2012.com



8 Comentarios en ““2012” de Roland Emmerich”

1. actualidad.CosasDeCine.COM » Estrenos - Viernes, 13 de noviembre de 2009 - Noviembre 21, 2009

[...] en Madrid - Cines donde se exhibe en Barcelona 2012: Víctor de la Torre nos adelantó ayer y reseñará en breve el nuevo espectáculo apocalíptico e hipertrofiado de Roland Emmerich, que contra todo pronóstico [...]

2. Diego Salgado - Noviembre 23, 2009

“Modélica coherencia entre intenciones y resultados”. En efecto. Algo cada vez más raro, por cierto, en el cine de hoy. Comercial o de autor.

3. Álvaro Peña - Noviembre 23, 2009

Excepto la conclusión, Víctor, suscribo tu crítica al 100%, es difícil decir más y mejor sobre “2012″.

El problema de Emmerich no es su hacer técnico, en mi opinión mucho más competente que el de los citados Bay o Sommers, sino una falta de ideas alarmante: sale desastre tras desastre en pantalla, y como en “El día de mañana”, casi todos se ruedan como una persecución, sustituyendo al monstruo o terminator de turno por una ola de destrucción masiva. Es una pena que con las casi infinitas posibilidades dramáticas, visuales, coreográficas, etc. que brinda el subgénero de catástrofes, se tienda siempre a lo mismo; de hecho, me arrepiento de haber infravalorado el remake de “Poseidon”, mucho más imaginativa en cuanto a la variedad de situaciones y las reacciones de los personajes, por no hablar simple y llanamente de diversión (¡dos horas y media para esto!).

Pero “2012″ sí tiene en común con la de Petersen, aunque en menor medida, un tono de coña que parece recuperado de “Independence day”, y que se trasluce en una de las escenas más alucinadas de la película, con John Cusack al volante (no hace falta decir más). Si ese tono se hubiera llevado al extremo, lo mismo al final le sale una “Southland tales”, ya que hablábamos de ella hace poco.

Y como dices, no engaña a nadie: fui a verla con Tyler Durden apuntándome a la cabeza y luciendo una media sonrisa.

4. Óscar - Noviembre 24, 2009

No sé si los aciertos de “2012″ se encuentran en los brochazos de humor (negro, blanco, chino, ruso) que hacen más digerible tanta destrucción masiva. Personalmente, tanta comicidad chusca activó mis neuronas más superficiales en grado superlativo –Ángela Merkel, la Reina Isabel de Inglaterra y la estrafalaria familia rusa, entre otras perlas–, operación similar cuando las mismas asisten a programas de humor protagonizados por Cruz y Raya o Los Morancos (salvando algunas distancias, claro está)

Pero lo que sí tengo claro es el mérito y talento de los creadores de los F/X: son esos momentos, creados y planificados en el ordenador (en connivencia con Emmerich, Kloser y altos cargos del fim, me imagino), los únicos que logran esquivar la arritmia galopante que sufre el film, especialmente grave cuando ya ha transcurrido hora y media y el orto en la butaca empieza a inquietarse. Es decir, chapeau por las set pieces que comenta Víctor. Si le quitas esto, la película se queda prácticamente en nada.

Además, Emmerich sigue rodando como el culo: la primera media hora, antes de la caída de L.A., es ortopédica y rutinaria. Y lo mismo cuando padre e hijo se convierten en submarinistas sin escafandra. De todas formas, entiendo a los simpatizantes del film, hay algo en “2012″ que atrae, que sugestiona (los detalles comentados en esta crítica, o los que señala Diego en su texto para Miradas.net), pero no sé si para bien o para mal.

5. Rosendo Chas - Noviembre 25, 2009

TOTALMENTE DE ACUERDO (con Óscar).

No entiendo cómo puede haber quien la defienda. Que tenga un par de diálogos graciosos y que los efectos especiales sean espectaculares (rodados de forma hiperconvencional), no puede ser suficiente. Y respecto al binomio intenciones/resultados supongo que estáis en lo cierto: la película ha recaudado ya 450 millones de dólares a lo largo del mundo.

“Estábamos avisados”, y eso es lo verdaderamente catastrófico.

6. Víctor de la Torre - Noviembre 26, 2009

Hombre, reconozco que la retórica me puede, pero tal vez “(no) Estábamos (tan) avisados”. Supongo que yo he visto elementos de la película que me han convencido gratamente y, en el contexto de considerable mediocridad del cine de este señor, destacan sobremanera. Un juicio relativo ni mejor ni peor que otros posibles, pero que me parece el más justo y ecuánime. También me lo pase pipa, dicho sea de paso.

En todo caso, no estaría de más que echaras un vistazo al sensacional texto de DSalgado en MdC, que con su “ojo que todo lo ve” valora un montón de detalles de gran interés que a mi se me escaparon…

7. Veronica Banks - Noviembre 30, 2009

He de reconocer que me reí mucho con semejante espectáculo, cargado de frases de lectura sociológico-filosófica y retórica abrumadora; también el apasionante mundo del arte (pobre Miguel Angel), de la religión, y de los implantes de silicona a lo Paris Hilton con perrito incluido tienen su hueco en medio de tanta destrucción masiva… La película es un camelo de dimensiones estratosféricas -nunca mejor dicho- muy bien hecho y su director lo sabe y se dedica a exprimirlo al máximo, lo que por otra parte está muy bien pues como decís intenciones y resultados coherentes sin aspirar a nada más, salvo a seguir llenando las “arcas” con millones de recaudación… No sé por qué pero algo de humildad se percibe en Emmerich con esta grandilocuencia filmada a matacaballo.

Y argumentos convincentes, una infinidad … me gustó especialmente la acampada espontánea de John Cusak en medio del parque nacional de Yellowstone y justo enfrente del locutor radiofónico, también los trayectos que se hace en mútiples trasportes a ras del precipicio del globo terraqueo… los pilotos también dan mucho juego… y todo ello con dosis de humor que alcanza a todas las razas… y a toda la fauna

8. actualidad.CosasDeCine.COM » Estrenos - Viernes, 25 de diciembre de 2009 - Diciembre 25, 2009

[...] de James McTeigue (V de Vendetta) y fotografía de Karl Walter Lindenlaub (colaborador habitual de Roland Emmerich entre 1987 y 1996). Sus protagonistas, el guaperas Rain, la insoslayable Naomie Harris y la leyenda [...]

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