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      De qué me suena

FRED WILLARD

Ostenta ese sentido de la camaradería, el desparpajo y la campechanía trasnochada que poseen esos vendedores de coches usados que tan pronto ofrecen gangas increíbles como cuentan un chiste sobre el famoso pollo que cruzó la carretera. De hecho, podría decirse que Fred Willard es el rey del anti-humor, o si se prefiere, de los chistes malos reconvertidos, por obra y gracia de su especial sentido cómico, en artefactos de precisión preparados para detonar la carcajada en el momento menos pensado. Y es que en sus manos, nunca los chistes malos tuvieron tanto peligro…. y tanta gracia.

Pero no solo de chistes malos vive el cómico. Fred Willard ha sido y continúa siendo mucho más que un actor encasillado en el papel de rubio tonto (sin ser en realidad ni una cosa ni otra) que en sus inicios lograra captar por primera vez la atención del público americano en “Fernwood 2 Night”, espacio que parodiaba los talk shows nocturnos de la ajetreada parrilla televisiva de su país y en el que Willard despuntaba como el tertuliano cabeza de chorlito del presentador, un jovencísimo Martin Mull.

Fácil lo ha tenido para desarrollar sus dotes, siempre dentro de la comedia, con una carrera a sus espaldas que en breve rozará el medio siglo y a lo largo de la cual en pocas ocasiones ha tenido la oportunidad de acaparar el protagonismo (al menos de forma oficial). De hecho y por lo general, sus personajes nunca superan los quince o, como mucho, los veinte minutos de tiempo total de pantalla por película. No obstante, si contabilizáramos los tiempos asociados a su interminable lista de pequeñas o medianas intervenciones a lo largo de esas casi cinco décadas, el resultado en minutos podría superar con facilidad al del metraje total de aquellos acostumbrados a contar con su nombre como cabeza de cartel. Algo que el propio Willard justificó en una ocasión con un tajante “Yo siempre estoy disponible”: esta fue su respuesta a la pregunta de Philip Rosenthal (creador de la popular “Everybody loves Raymond”), cuando en la sesión de grabación de los comentarios para la séptima temporada de la serie el guionista le interroga sobre su posible participación en la banda de comentarios de la siguiente temporada.

FRED WILLARD WANTS YOU… to laugh

Nadie se lo niega: Fred Willard es tan prolífico como imprescindible en todo aquel título de comedia que precise rellenar los huecos a los que la estrella de turno no consigue llegar, ya sea por estar constreñido al fluir de la trama o por correr el riesgo de verse sobreexpuesto. En cualquier caso, es esta función de seat-filler —oficio netamente hollywoodiense asociado a la ceremonia de los Oscar que vendría a traducirse como “rellenabutacas”— la que Willard ha sublimado gracias a sus innegables dotes para la improvisación, su endiablado ingenio y una afabilidad y encanto a prueba de bomba o, en este caso, de cualquier asomo de drama.

Ese extraordinario genio para la improvisación y la comedia de sketches le viene como no podía ser de otra forma, de su paso por las tablas, que arrancó con su participación en “The Second City” —grupo teatral fundado a finales de los cincuenta con base en Chicago y que ha servido de trampolín a multitud de comediantes, actores y directores de actual renombre—, una auténtica institución en el panorama de la comedia americana por su particular formato, basado en la mezcla de guión previo e improvisación con material nuevo desarrollado a partir de sesiones sin textos previos de por medio, e incluso de sugerencias proporcionadas por el público presente en la sala.

Todo un reto para cualquier cómico y una auténtica lección del oficio para Willard, que forjó a partir de entonces su particular estilo y su habilidad para dotar a sus personajes de una única e indiscutible identidad cómica. Baste para comprobarlo echarle un vistazo a sus créditos como intérprete de sketches, de los que son gran ejemplo sus más de cincuenta intervenciones en el famoso “The Tonight Show” presentado por Jay Leno (quien no en vano llegó a llamar a Fred “el hombre más gracioso del mundo”): desde su recurrente Willard J. Fredericks, una especie de reflejo perverso (si es que tal apelativo puede asociársele al cómico) de su propio yo que riega su afición a empinar el codo con sus insólitos comentarios, hasta su particular visión de Cristóbal Colón o su más que plausible interpretación del perrito de Clinton, Buddy.

Múltiples identidades y un mismo patrón cómico que quizá no den para llenar los noventa minutos que como media se reserva a un largometraje, pero sí los quince o veinte que hacen de esos restantes setenta una experiencia mucho más amena y divertida. Inútil y muy laborioso resultaría empezar a enumerar la larga lista de títulos, televisivos o cinematográficos, que han contado con la presencia de Willard desde su debut oficial, a mediados de los 60. Baste para hacerse una idea citar títulos como Roba bien sin mirar a quien (Fun with Dick and Jane. Ted Kotcheff, 1977), en la que coincidía con su posterior colega Jay Leno, aquí en un papel aún más invisible que el suyo propio, o El expreso de Chicago (Silver Streak. Arthur Hiller, 1976), en la que hacía sombra a otros dos cómicos ya por entonces acostumbrados a las luminarias del éxito, Gene Wilder y Richard Pryor.

Wha´ happened?” y el ocaso del éxito

En general, un reguero de títulos irregulares precede a uno en particular (que de irregular tiene poco), realizado ya en los 80 y que le permitirá entrar en contacto con uno de los intérpretes del film; convertido, años después, en uno de los directores de cine que sin duda más provecho ha sacado de la especial vena cómica de Fred. La película es This is Spinal Tap (íd. Rob Reiner, 1984) y el actor/director no es otro que Christopher Guest, quien a lo largo de las dos décadas siguientes lo dirigirá en algunos de sus más reseñables —si no mejores— títulos.

Films en los que las sutilezas y tremenda efectividad del sentido cómico de Willard son reconducidos en pro de la creación de ese tipo de personajes capaces de desviar, con una sola frase, toda la atención y el favor del público a su terreno. Personajes también en los que el talento de Willard para dar la vuelta al chiste malo o para convertir con una media sonrisa lo patético en oro, da como resultado composiciones (y secuencias) inolvidables, que en contrapartida pueden cubrir con un ligero velo de olvido los esfuerzos y momentos de otros compañeros de reparto no menos dotados.

Sirva como ejemplo su agente de viajes superdotado en Waiting for Guffman (íd. Christopher Guest, 1996), en la que protagoniza una de las secuencias más divertidas del film (al menos al margen de la función en sí) acompañado de una magnífica Catherine O´Hara. No menos reseñable resulta su (para algunos ya casi mítico) Mike LaFontaine de Un poderoso viento (A mighty wind. Christopher Guest, 2003), que pese a los numerosos e indiscutibles valores del film consiguió (al menos en su país de origen) que muchos salieran del cine entonando el famoso Hey, wha´ happened (“Cá pasao”, vendría a ser la traducción más aproximada en nuestro idioma) que el oxigenado manager de los “New Main Street Singers” poco menos que esgrimía en la ficción como uno de los mayores logros cómicos de la historia (nueva muestra y perfecto ejemplo de ese patetismo desternillante del que Willard es maestro).

Sin embargo, y pese a la dura competencia ofrecida por LaFontaine, hay que quedarse con su genial cronista canino Buck Laughlin en la brillante Very Important Perros (Best in show. Christopher Guest, 2000). A base de fanfarronadas, absurdos, incongruencias y chistes malos, muy malos, consigue hacerse con el título al personaje más divertido de la película (algo muy complicado teniendo en cuenta la labor coral de un reparto en auténtico estado de gracia) y componer uno de los personajes cómicos más memorables que se han visto en toda la filmografía de Guest (amén de uno de los más laureados: la Boston Society of Film Critics en el 2000, los American Comedy Awards en 2001, y una distinción por parte del American Film Institute ese mismo año).

La secuencia (una de muchas), esa en la que Buck mantiene uno de sus peculiares diálogos para besugos con su compañero de crónica, Trevor Beckwith (un resignado y estupendo Jim Piddock, totalmente a la altura de las circunstancias):

Buck Laughlin: El juez es Eddie Franklin.
Trevor Beckwith: Es Edie. Edie Franklin.
Buck Laughlin: ¿Edie?
Trevor Beckwith: Es una maestra retirada de Nueva Jersey.
Buck Laughlin: Ah, tienes razón, es una mujer. Los va a examinar a fondo. ¿Todos los jueces son tan minuciosos? Les mira los dientes…
Trevor Beckwith: Sí, es importante que todos sus atributos sean examinados en profundidad: dientes, ojos, orejas, encías…
Buck Laughlin: ¡Ay! ¿Estoy viendo bien? ¿Dónde le ha puesto la mano?
Trevor Beckwith: Bueno, está comprobando la zona testicular del perro para asegurarse de…
Buck Laughlin: ¡Guau!
Trevor Beckwith: … que todo está intacto.
Buck Laughlin: No me gustaría nada salir con la jueza Edie y que me “juzgara”. No tendría nada de gracia. (…) Y ahora, ¿por qué hace que se alejen corriendo y luego que se acerquen otra vez? ¿Qué objeto tiene?
Trevor Beckwith: Es para evaluar los andares del perro y sus movimientos, es importante verlo desde todos los ángulos. Eso es lo que consigue Edie con esto.
Buck Laughlin: Es un buen modo de juzgar a una mujer, hacer que se vaya corriendo y que vuelva corriendo. Como esas pájaras de Carnaby Street. Estoy más acostumbrado a verlas huir de mi corriendo que correr hacia mí…

La mirada en respuesta de Trevor lo dice todo. “¿Por qué no se calla?”, parece querer decirle. Nosotros en cambio solo queremos que siga hablando.

Lo que Trevor tiene que aguantar


12 Comentarios en “FRED WILLARD”

1. Diego Salgado - Mayo 18, 2009

Un post estupendo! Tiene gracia, por lo demás, cómo funcionan las asociaciones personales con respecto a un actor: como cuentas, Fred Willard es un crack de la comedia, y sin embargo yo lo ligo siempre a Salem’s Lot, la serie de terror de los 70 basada en la novela de SKing (que, por cierto, reunía a un reparto potentísimo en su conjunto).

2. Rosendo Chas - Mayo 18, 2009

Un clarísimo caso de “¿de qué me suena?” :D

3. Óscar - Mayo 18, 2009

El clan de actores que integran los mockumentaries de Christopher Guest es para darles de comer a parte. Son todos geniales, brillantísimos, desde la mencionada Catherine O’Hara (tronchante en ‘A Mighty Wind’), pasando por Parkey Posey, Jane Lynch, Jennifer Coolidge, Bob Balaban o los propios Willard o Guest. Cómicos de altura…

Pero ahora está de moda la factoría Apatow…

4. BethKillian - Mayo 18, 2009

Jo, yo no llegué a ver la versión setentera de Salem´s (mis referentes son bastante más burdos y la que sí recuerdo es aquella con Rob Lowe que emitió Antena 3 cuando su mosca aún se componía de una letra y un número). Pero es cierto que con ese repartazo (si Rob hubiera coincidido con James Mason probablemente me hubiera explotado la cabeza en plan Scanners) dan ganas de poner aprueba la banda ancha:)!

5. Bethkillian - Mayo 18, 2009

Ah, y de hecho Apatow le ha sisado Jane Lynch a Guest en un par de ocasiones, si no recuerdo mal…

6. Víctor de la Torre - Mayo 19, 2009

¡Bienvenida por estos lares, Mrs Killian! Me declaro fan fatal de esta sección tan tuya, así que espero seguir disfrutando de tus contribuciones independientemente del formato elegido.

Y tomo nota, porque si en “American Comedy” ando especialmente pez, de este tipo tan divertido no había oído ni hablar. Haré por ver “Very Important Perros”, en la que comparte cartel con Jennifer Coolidge, si no recuerdo mal…

7. Veronica Banks - Mayo 19, 2009

También recuerdo a Fred Willard en Salem´s Lot (aquí creo que se tituló Phantasma II ¿?). Le acompañaba, entre otros, James Mason…

Gracias Beth Killian por este post. Me encanta volver la vista atras y saber “qué pasó con” así que espero con ansia otros textos de este estilo.

Yo también me apunto Very Important Perros para la próxima…

Desde luego qué maestro tan prolífico… Series cómicas como Las chicas de Oro, Loco por tí, Cosas de casa, Allie Mc Beall o Frasier se suman a la interminable lista de productos televisivos en los que pudimos disfrutar de su intervención…

8. Rosendo Chas - Mayo 19, 2009

Recuerdo que alguien, una de estas personas que no se pierden la programación de los cines de la zona de Plaza de España, me recomendó “Very important perros”. Cinco años después la cogí en el videoclub.

Resultó que mis prejuicios habían acertado (pura probabilidad): más de lo mismo.

“This is Spinal Tap” si que es un fake verdaderamente genial.

9. BethKillian - Mayo 19, 2009

¡Muchas gracias Victor (ya estás tardando en ver V.I.P; ya me contarás;) y Veronica Banks (any relation to Elizabeth?)!
Ah Ros, y te diría que le dieras una nueva oportunidad a la peli (que yo vi en los desaparecidos Luna, btw). A mí me pasó más o menos lo mismo con A mighty wind y cuando la volví a ver un año más tarde o así me pareció genial! I don´t know wha´ happened…:b

10. Veronica Banks - Mayo 20, 2009

No, mas bien con Teresa…

11. Álvaro Peña - Mayo 20, 2009

Felicidades, Beth, tienes una especial habilidad para hacer justicia al trabajo de estos actores sin acribillar al lector con innumerables referencias a su filmografía.

Eso sí, también vi “Very Important Perros” y una semana después se me había esfumado de la memoria… intentaré recuperar al Sr. Willard en otros trabajos, y seguramente ahora le preste la atención que merece un cómico de su talento.

12. Bethkillian - Mayo 20, 2009

Guau, GRACIAS de verdad, Álvaro:)!!
Y te aseguro que oportunidades no te van a faltar de seguirle la pista a Freddie. Solo para el 2009 tiene acumulados más de 5 títulos, si no recuerdo mal (por no hablar de sus apariciones televisivas)! El hombre no para…

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