jump to navigation
actualidad.CosasDeCine.COM
      Crítica, Estrenos

“Sicko”, de Michael Moore

Según la segunda acepción que ofrece el Diccionario de la lengua española Espasa Calpe del 2005, populismo es “la doctrina política que se presenta como defensora de los intereses y aspiraciones del pueblo para conseguir su favor”. ¿Podríamos tildar a Michael Moore de personaje populista? ¿Un tipo capaz de airear las injusticias que afectan al pueblo con el fin de que sus máximos dirigentes se den por aludidos y hagan uso pragmático del poder para su total erradicación? ¿Sería correcto afirmar que el afán de notoriedad y exhibicionismo público que caracteriza a Moore procede de un impulso irrefrenable por arreglar el desequilibrado planeta en el que habitamos aunque sus controvertidas tesis nos puedan parecer plausibles, risibles o exageradas, convenientemente necesarias pero también insidiosamente manipuladoras? Reconozcámoslo, un personaje de este calibre nunca deja indiferente, y menos pasa desapercibido. Veamos también su lado positivo: tal dedicación y máximo interés por meter el dedo en la llaga en asuntos de los denominados “espinosos” ofrecerá, como mínimo, la posibilidad de reconducir nuestra acomodada mirada, aunque solo sea durante unos minutos, hacia desapacibles terrenos pantanosos que habitualmente el ciudadano/espectador no suele visitar, más preocupado por guardar las apariencias en sus quehaceres diarios y/o no incomodar al personal con molestas cuestiones que puedan surgir en cualquier entorno que se precie.

Sicko aborda la problemática de muchos norteamericanos en relación a la ausencia de cobertura médica universal en su país, es decir, la no existencia de un sistema público sanitario tal y como lo entendemos en España. Alrededor de esta premisa, Moore inicia su periplo denunciador ejemplificando con casos concretos la situación de personas que han sufrido o sufren la codicia de poderosas corporaciones, en especial de las aseguradoras médicas que deniegan en muchas ocasiones la citada cobertura atendiendo, por ejemplo, a la letra pequeña de los contratos que firman sus supuestos beneficiarios. A continuación, Moore se marcha de Estados Unidos para comprobar in situ el sistema sanitario que brindan Canadá, Reino Unido y Francia, aunque su última parada será la malvada y comunista Cuba, no sin hacer antes un alto en el camino en la isla de Guantánamo, donde sus terroristas allí encerrados parecen recibir una mejor atención médica que la ofrecida a los ciudadanos estadounidenses en su propio país.

La formulación empleada por Michael Moore incluye el ingrediente “polémica” para que la bronca y la indignación se apoderen todavía más del espectador. También se añaden a dicha fórmula otras sustancias peligrosas que hacen más incendiario el artefacto que es Sicko, como la presencia de unos cuantos damnificados por el 11-S que actuaron como voluntarios y que, como tales, no recibieron por parte del Gobierno ninguna prestación médica por los dañinos efectos que para su salud supuso colaborar en la tóxica “zona cero”. También se menciona el favor económico que algunos congresistas involucrados obtuvieron por su participación en el negocio, así como el ahorro de medio millón de dólares que lograron en sus asientos contables tanto empresas farmacéuticas como compañías aseguradoras, lo que enreda aún más la madeja… Pero todo esto, ¿no lo hemos visto antes, aunque mejor articulado y fundamentado, en Roger & Me (íd. 1989), Bowling for Columbine (íd. 2002) o Fahrenheit 9/11 (íd. 2004)?

Síntomas de cansancio adolece este formato cuya estructura y rasgos performativos ya conocemos de sobra. No agota la presencia hiperbólica de Moore, sino el modo en que nos presenta y desarrolla su pertinente premisa. A su favor, mencionar la explotación cómica con la que adorna su tesis, función regeneradora en semejante panorama capaz de establecer vínculos genéricos con la comedia en estado puro que el cineasta de Michigan ya practicó en la sarcástica Operación Canadá (Canadian Bacon, 1995). ¿Sería oportuno reivindicar el regreso de Michael Moore a la ficción 100% tras el estancamiento de una fórmula antaño exitosa? De producirse tal retorno, afrontar la crisis actual desde un punto de vista genuinamente humorístico permitiría que tal opción conviviera con otras visiones de calado pesimista (no necesariamente más “realistas”) sobre la misma. Wendy & Lucy (Kelly Reichardt, 2008) ya inició una nueva forma de acercarse a la precariedad sufrida por el norteamericano medio sin amagos trágicos ni alarmistas, aunque en su discurso no sorteara el padecimiento de los sujetos retratados. Otro punto positivo a favor de Moore: cualquier trabajo suyo prescindirá de los bustos parlantes en favor de la presencia cinética de los seres que lo protagonicen, aspecto dinamizador que el vertiginoso montaje consigue apuntalar como si de un trabajo de ficción se tratase. En este sentido, Sicko contiene más (y mejor) potencial dramático que el ofrecido en bienintencionadas películas progresistas tipo Expediente Anwar (Rendition. Gavin Hood, 2007) o la más reciente La sombra del poder (State of Play. Kevin Macdonald, 2009). Porque a la hora de denunciar, también se necesita poseer un punch especial.

FICHA TÉCNICA: Nacionalidad: Estados Unidos. Año de producción: 2007. Duración: 123 minutos. Guión y dirección: Michael Moore. Producción: Michael Moore y Meghan O’Hara (Dog Eat Dog Films & The Weinstein Company). Montaje: Geoffrey Richman, Christopher Seward y Dan Swietlik. Fotografía: Andrew Black (c). Música original: Erin O’Hara. Testimonios: Michael Moore, Tony Benn, William Maher, Linda Peeno, Reggie Cervantes, George W. Bush, Hillary Clinton, Bill Clinton, Belén Esteban, Richard Nixon, John Graham, Aleida Guevara. Distribución: Baditri.

SINOPSIS: Michael Moore pregunta directamente a sus compatriotas norteamericanos “¿Qué es lo que no funciona en nosotros?”. Moore muestra que la salud de los Estados Unidos se sitúa en la última posición entre las naciones desarrolladas y ello pese a ser la más cara por persona en relación a la de cualquier otro sistema sanitario del planeta. Moore busca respuestas en Canadá, Reino Unido y Francia, donde todos los ciudadanos reciben atención medica gratuita. Para Moore: “el enfermo es el sistema”.

FECHA DE ESTRENO EN ESTADOS UNIDOS: 22 de junio del 2007.

FECHA DE ESTRENO EN ESPAÑA: 30 de abril de 2009.

PÁGINA OFICIAL



14 Comentarios en ““Sicko”, de Michael Moore”

1. Javier Boltaña - Mayo 5, 2009

Lo interesante de los trabajos documentales de Moore, para mi, es el intentar acercar este genero “realista” a las formas y estructuras de la ficción. En sus trabajos siempre hay un héroe (él mismo), un villano (Roger, Heston, Bush) y una causa noble por la que luchar. Plantea sus elucubraciones en forma de historias, con pruebas que superar (conseguir hablar con este o con aquel pez gordo, que alguien le justifique algo, etc.).
Y por supuesto, y aquí creo que es donde Moore me patina un poco, necesita un climax espectacular. Al final de todas sus cintas tiene que rizar el rizo del atrevimiento, plantear una confrontación más espectacular, o hacer algo que ningún “americano de bien” osaría hacer por no enfrentarse al sistema.
Esto me parece siempre tan extremo que de todos sus documentales me sobran siempre los últimos 20 o 30 minutos, por “exagerados”, aunque esta palabra nos parezca impropia de usar al hablar de un documental. Pero eso es lo que logra al utilizar sus herramientas de ficción.

Con todo ello, no creo que sea poco sincero al hacer su trabajo. ¡No olvidemos que en los créditos pone “dirigido, producido y ESCRITO por Michael Moore”!

2. Diego Salgado - Mayo 5, 2009

Es una idea muy interesante la que planteas, Javier, muy “cahierista” (¡perdón!). En cualquier caso, como ficción, Sicko está menos conseguida que las previas, y su clímax roza el ridículo. Estoy con Óscar, puestos a ficción que sea total.

3. Javier Boltaña - Mayo 5, 2009

No sé si está menos conseguida, o es que en parte intentó alejarse de esa “ficcionalización”. me llamó mucho la atención de que él no apereciese en pantalla hasta pasada media hora de película, y en ningún momento ha perseguido a nadie por los pasillos de un ministerio, mientras trataba de zafarse de los seguratas de turno.

Creo que ha intentado hacer un documental más al uso en la primera mitad del metraje, y ha dejado sus “momentos Moore” para la segunda, y por ello la primera es menos divertida (que las pelis anteriores) y la segunda demasiado exagerada (al compararla con la primera mitad).

4. Claudia - Mayo 5, 2009

La verdad, cuando veo un documental de M. Moore nunca pienso en ello en términos de cine, es decir, me interesa mucho el carácter de denuncia que su estilo, aunque este mismo ayude a digerir o hacer más entretenidas sus películas. No pienso en él como en un cineasta, sino más bien como en un militante… No olvidemos sus programas en la exitosa de Awful Truth.
Y de alguna u otra forma, más fallidas o logradas, me gusta que meta el dedo en la llaga en asuntos tan importantes. No importa que él sea el héroe, la denuncia es un acto de heroísmo, que siempre aplaudo.

5. Rosendo Chas - Mayo 7, 2009

Qué interesante lo que dices, amigo Boltaña.

Estos días me he pasado por un par de sesiones de DocumentaMadrid y me ha hecho plantearme de nuevo una vieja idea: hasta qué punto un documental tiene que ser objetivo. Un documental no es un reportaje, no sale en las noticias o en Informe Semanal, su objetivo principal es de hecho expresar un punto de vista (aunque por supuesto hay quien opina que su punto de vista es la verdad absoluta).

Mezclar la realidad y la ficción con fines propagandísticos me parece de una insidia excitante, mucho más valioso y complejo que contar una historia cualquiera.

6. Samantha Keyela - Mayo 8, 2009

Después de ver “Sicko”, mantengo mi debilidad por Michael Moore. Naturalmente hay histrionismo, pero no lo hay menor en los discursos de los políticos norteamericanos, y al fin y al cabo se supone que los principales destinatarios de las realizaciones de Moore son sus compatriotas, así que es natural que su lenguaje esté adaptado. Al fin y al cabo, en los documentales de “Lonely Planet” sale -o salía- un tipo haciendo constantemente el imbécil, y la gente los tomaba por guías de viaje…

7. Diego Salgado - Mayo 9, 2009

En eso estoy de acuerdo contigo, Samantha, me hace gracia que siempre se tache de demagogos, provocadores o histriones a los mismos, cuando no hacen más que de bufones de corte, es decir, de espejos deformadores de las presuntas dignidades de quienes ocupan los tronos.

Otra cosa que ha dañado a Moore es que ha sido víctima de su propio estilo: ahora en cualquier programilla de tv, sale un reportero “ingenioso” y “provocador” poniendo en supuestos aprietos al político de turno…

8. Víctor de la Torre - Mayo 11, 2009

“Donde las dan las toman”, ¿no? Yo después de no ver “Sicko” mantengo intacta mi antipatía por Mr Moore. Me bastaron 15 minutos de la pedestre “Bowling for Columbine” para tomar la decisión de no volver a pasar el trago de ver a este fantoche soltando (y mostrando) obviedades de nulo alcance y menor reflexión. Lo de la Palma de Oro en Cannes por “Fahrenheit 9/11 ya fue, como podréis entender, la puntilla.

De hecho, no veo la menor diferencia entre el rollito panfletario que se gasta el tipo y el de, sin ir más lejos, muy querido por estos lares Fernando León. Ah, perdón, que lo uno es “documental” y lo otro “ficción”. Pues hombre, yo veo algún que otro vaso comunicante. Temible tanto cine de la “necesariedad”. Cuantos dislates se están cometiendo en nombre de tanto buenrollismo mal entendido.

Por cierto Óscar, muy pertinente lo de curarte en salud empezando tu interesante crítica con la definición de “populismo”. Y la de demagogia, ¿qué? Mucho me temo que el termino, sin necesidad de forzar en exceso su uso ideosincrático, se adapta a este señor barbudo como un guante…

9. Samantha Keyela - Mayo 11, 2009

No se me había ocurrido comparar a Mr. Moore con mi detestadísimo Fernando León de Aranoa Quizá es porque los temas que distorsiona el niño León los conozco de muy cerca, y en cambio en Gringoland no pienso poner los pies en mi vida, y menos en ciertos barrios. Por otra parte, la “necesariedad” de las películas de León de Aranoa no se ve por ninguna parte, desde el momento en que nos da retratos más bucólicos que brutales de las miserias y salimos pensando cosas como “mira qué majetes y solidarios los parados” o “qué majas a pesar de ser putas, si es que de buena gente hay en todas partes”; mientras que en los documentales de Moore la “necesariedad” se explicaría por el intento de sacudir mentes mostrando grotescamente “lo que está mal” ,aunque reconozco que haría falta algo más que intentar sacudir “mentalmente” al público, porque nuestros cerebros están ya bastante atocinados como para pensar en lo que acabamos de ver o leer.

En lo que coincido es en lo inmoral de andar dando premios a pelis y documentales simplemente por cuestiones de los supuestos “valores morales” o “desafíos al sistema” que reflejan, mal del que parecen adolecer todos los festivales y academias, en consonancia con los respectivos gobiernos y ministerios e institutos de dudosa utilidad. Incluso en un país como el que presenta Moore, años ha que se dan Oscars “progres” (aún recuerdo el revuelo de los que ganó “Reds”, siglos ha)

10. Rosendo Chas - Mayo 11, 2009

Estoy de acuerdo con Diego en que Moore es solo un histrión que hace su papel, aunque como decía Javier tiene una habilidad notable para hacerlo. Y si el tipo este supiese lo que le conviene a sus espectadores y les engañase para que fuesen felices, no podría poner objeciones (así de maquiavélico soy, más que un castillo). ¿Pero quien me asegura a mí que este señor va a convencer a la gente de cosas que a mí me parezcan bien?

En cualquier caso yo, como Víctor, he advertido que no soy el público objetivo de las películas de este señor.

11. Javier Boltaña - Mayo 11, 2009

Samantha mete el dedo en la llaga en un tema que ahora mismo me preocupa un montón, por lo que me toca: De un tiempo a esta parte parece que una buena parte de la crítica, y casi todos los jurados de festivales, valoran las películas por el tema que tocan. No importa tanto su calidad técnica, artística, interpretativa o emotíva, con tal de que el tema nos haga ver los injusticias del mundo (y al final nos las repare en parte) ya es un film muy “loable”. Ahí está, como ella señala, Fernando León (creo que su proximo trabajo es sobre el alzaimer y lo poco que queremos a nuestros mayores), pero también va en al misma linea la malagueada “La vergúenza”.

Creo que al menos Moore tiene el buen gusto de hacernos pasar un buen rato con cosas malas. Eso no siempre es tan facil de logran como pueda parecer, y desde luego logra mover a mucha más gente que el enfoque obvio de “¡Hay que ver, lo mal que está el mundo! ¿Donde vamos a parar?”.

12. Rosendo Chas - Mayo 13, 2009

El tema técnico es secundario, lo importante es que estemos en contra del la violencia de género y del racismo. Antes que cinéfilos somos personas.

(Por si no lo has notado, Marge, trataba de ser irónico)

13. Álvaro Peña - Junio 1, 2009

Pues sí, Óscar, efectivamente lo clavas rescatando la definición de “populismo” para definir el cine de Moore. Sin embargo, he disfrutado más de “Sicko” que de su anterior “Fahrenheit 9/11″, quizá por que la bilis partidista de ésta se disuelve en arrebatos de bonhomía, los cuales creo que le dan un encanto especial a esta especie de compendio de virtudes y defectos de su estilo. Llega realmente a empalagar el alegato a favor de los “paraísos socialistas” como Francia (o nuestro propio país, aunque no se mencione); lo que ocurre es que, si bien la manipulación es palmaria al no abordar los puntos negros de esta sanidad alternativa -la visita a la familia de clase “media” es digna de una adaptación de Dickens del Disney Channel-, en realidad por una vez el maniqueísmo de Moore se posiciona donde debe, en el plano ético que subyace a la ideología, y no en su superficie. Porque en realidad la confrontación entre ambos modelos sanitarios es similar a la del aborto, la eutanasia y cualquier otra cuestión donde pueda aplicarse estrictamente el velo de ignorancia rawlsiano. Cuando Moore habla de héroes (Javier, me ha encantado tu reflexión), de “buenas personas”, se refiere implícitamente a un modelo de conducta que, extendido a políticas públicas, llevaría al efecto medidas basadas en la asunción de dicho velo como su fundamento. Y por ello, mientras que como espectador “antiBush” me pareció mediocre “Fahrenheit 9/11″, como partidario de la sanidad pública aprecio un fondo humanista en “Sicko” que por momentos me ha emocionado, aunque filosóficamente me haya resultado igual o más reduccionista. “De buenas intenciones…”, podría decirse, pero en esta ocasión al Sr. Moore le he visto muy bien encaminado en esta cruzada, aunque dicha actividad sea prácticamente incompatible con el debate y el respeto por el adversario (o infiel, para entendernos).

14. Diego Salgado - Junio 2, 2009

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/06/02/nodoycredito/1243900046.html

Deja tu comentario...

Regulus by Binary Moon  ..  Created with WordPress
Modificado por: Andres Nieto y Rosendo Chas  ..  Comprueba actualizaciones: aNieto2K  ..  About the bdp-comments plugin