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      Crítica, Estrenos

“Protegidos por su enemigo”, de Neil LaBute.

1990. De repente un extraño, dirigida por John Schlesinger. Patty y Drake, una pareja de yuppies (encarnados por Melanie Grifftith y Matthew Modine), adquiere una vivienda mucho más cara de lo que se puede permitir en un exclusivo vecindario de San Francisco. Para sufragar la hipoteca, deciden alquilar una parte de la casa. Entre los posibles inquilinos que rechazan se halla Lou (Carl Lumbly), un policía de color que cree haber sido discriminado por su condición racial, aunque en apariencia lo sucedido es que se han traspapelado los documentos que avalaban su candidatura.

A Lou tendrán que recurrir abochornados Drake y Patty cuando Carter (Michael Keaton), el arrendatario que habían aceptado, un tipo de exquisitos modales y posición supuestamente desahogada, se revele un criminal especializado en hacer la vida imposible a sus caseros para que se deshagan de sus propiedades a bajo precio. Sin embargo Carter, un auténtico psicópata, no ha contado con que ni Drake ni, especialmente, Patty van a renunciar a su casa bajo ningún concepto. Pase lo que pase.

El entonces presidente de los Estados Unidos, George H. W. Bush, había declarado demagógicamente en su discurso de toma de posesión: “No somos la suma de nuestras posesiones. No constituyen la medida de nuestras vidas”. Pero el tiburón de las finanzas Gordon Gekko (Michael Douglas) no se mentía a sí mismo en cuanto al espíritu de la época: “La codicia es buena. La codicia funciona y refleja la esencia de la evolución […] ¿No serás tan iluso como para creer que vivimos en una democracia, verdad? Vivimos en un sistema de libre mercado. Y tú formas parte de él. Tienes el instinto asesino adecuado” (Wall Street, 1987).

De repente un extraño (1990)

2008. Protegidos por su enemigo. Un film tan derivativo respecto a De repente un extraño que los títulos originales de ambos hacen referencia a zonas residenciales californianas: en el caso del realizado por Schlesinger, Pacific Heights. En el del realizado por Neil LaBute, Lake View Terrace. Aunque si la primera barriada está considerada idílica, la segunda es conocida por ser donde Rodney King, un negro de veintiséis años, recibió una brutal paliza por parte de cuatro policías en 1991. Agresión que desembocaría, al ser puestos los agentes en libertad, en seis días de disturbios civiles en Los Ángeles que se cobraron la vida de cincuenta y tres personas.

¿Es por el recuerdo vergonzante de esos acontecimientos, la sensación culposa de que se cometió una injusticia con King y el miedo a que estalle en cualquier momento otra revuelta racial que mientras Lou tuvo que soportar ser ninguneado por Drake y Patty el protagonista de Protegidos por su enemigo, Abel (Samuel L. Jackson), también policía y de color, pueda permitirse ejercer un brutal racismo inverso contra el matrimonio mixto (Chris: Patrick Wilson. Lisa: Kerry Washington) que osa mudarse al barrio que controla, Lake View? ¿Y que el padre de Lisa también se atreva a mostrarse desdeñoso y superior con el novio blanco de su hija?

Teniendo en cuenta que Estados Unidos acaba de elegir a un presidente negro, Barack Obama, que insiste una y otra vez en que su país debe imbuirse definitivamente de una “mentalidad integradora”, sorprende la virulencia de la tesis planteada por Protegidos por su enemigo (entre cuyos productores se cuenta, curiosamente, Will Smith): la corrección política, parece decirnos la película, ha castrado al hombre blanco (Chris) y permite que campe a sus anchas el resentimiento de los tradicionalmente sometidos (Abel, un nombre de obvias resonancias bíblicas). Un resentimiento activo que, por cierto, propugnó siempre el asesor espiritual de Obama, Jeremiah Wright, hasta que el hoy presidente tuvo la prudencia de renegar públicamente de las ideas de su clérigo de cabecera y se lo quitó de encima. En cualquier caso, la inconveniencia que se desprende de las palabras y los actos del policía interpretado por Jackson, obsesionado con que Lisa y Chris se marchen por donde han venido con una actitud idéntica en su extremismo y falta de escrúpulos a la de Carter en De repente un extraño, nos remite a las anteriores películas de Neil LaBute.

LaBute es, en efecto, un experto en el arte de dinamitar las estereotipadas caretas sociales con que nos gusta, sin distinción de raza o sexo, disimular nuestra condición esencial de supervivientes a toda costa, bien que adaptados a la elegante jungla de las palabras y las emociones. Y resultando innegable que su cine ha perdido calidad desde los tiempos de En Compañía de Hombres (1997), Amigos y Vecinos (1998), Persiguiendo a Betty (2000) y Por Amor al Arte (2003), tanto Wicker Man como Protegidos por su enemigo (productos comerciales realizados con tosquedad) siguen arremetiendo meritoriamente en un contexto de cine de género contra temas tabúes como la naturaleza femenina o el que ahora nos ocupa, el segregacionismo inverso.

Por otra parte, que Protegidos por su enemigo tenga como telón de fondo escenográfico uno de esos incendios que asolan periódicamente California y amenaza con dejar reducido a cenizas Lake View Terrace en los últimos minutos de metraje, ha sido interpretado como metáfora de la tensión racial a la que hacíamos referencia, siempre a punto de prender en conflicto abierto. Pero a la luz de la que está cayendo económicamente y de los muy sombríos augurios sobre el futuro próximo, las llamas que se ciernen sobre las casas del matrimonio Mattson y de Abel adquieren otro sentido, en función de sus reacciones respectivas ante la posibilidad de perder sus hogares. Lisa y Chris se acogen desencantados a un “Sálvese quien pueda” propio de quienes confían en que sus cualificaciones socio-económicas y los apoyos familiares les permitirán salir adelante. En cambio el policía de color ha confiado inocentemente al sistema que ha hecho de su clase y raza perpetuas perdedoras su desquite; hasta el extremo de haber otorgado ingenuamente a su propiedad y las colindantes un valor de distinción y revancha que en una situación como la que estamos viviendo se desvela ilusoria.

Ningún plano de Protegidos por su enemigo tan turbador como el que muestra a Abel regando con una ridícula manguera de jardín el tejado de su casa para evitar que arda hasta los cimientos, sin ser consciente de que él mismo ha contribuido a propagar el incendio al sublimar sus frustraciones a través de un proceder codicioso y ruin. “Ya hemos disculpado demasiadas veces la ética de la codicia por creer que era la única que garantizaba prosperidad económica y aseguraba que nadie tuviera más prejuicios que los derivados de la falta de ambición ajena […] hasta que esa ética ha demostrado ser para todos por igual nada más que una amenaza” (Barack Obama).

FICHA TÉCNICA: Título original: Lakeview Terrace. Nacionalidad: Estados Unidos. Año de producción: 2008. Duración: 106 minutos. Dirección: Neil LaBute. Producción: John Cameron, Jeffrey Graup, James Lassiter, David Loughery, Joe Pichirallo, Will Smith y Orin Woinsky (Screen Gems y Overbrook Entertainment). Guión: David Loughery y Howard Korder. Montaje: Joel Plotch. Fotografía: Rogier Stoffers (c). Música original: Jeff Beal. Diseño de producción: Bruton Jones. Diseño de vestuario: Lynette Meyer. Con: Samuel L. Jackson (Abel Turner), Patrick Wilson (Chris Mattson), Kerry Washington (Lisa Mattson), Jay Hernandez (Javier Villareal), Regine Nehy (Celia Turner), Jaishon Fisher (Marcus Turner), Ron Glass (Harold Perreau). Distribución: Sony Pictures Releasing de España.

SINOPSIS: Lisa (Kerry Washington) y Chris (Patrick Wilson) acaban de mudarse a la casa de sus sueños en California. Pero pronto descubren que uno de sus vecinos, un oficial de policía llamado Abel (Samuel L. Jackson) no considera bienvenida su presencia y ha decidido no continúen en el barrio.

FECHA DE ESTRENO EN ESPAÑA: 19 de diciembre de 2008.

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Un comentario en ““Protegidos por su enemigo”, de Neil LaBute.”

1. Óscar Pablos - Diciembre 24, 2008

Parece que el discurso de la película, o el que se entrevé del mismo, suena más interesante que la dirección de Neil LaBute, revelación que quizás se podría asociar a casi toda la filmografía de este. Y significativo también que nombres a Barack Obama por segunda vez en poco tiempo.

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